Tanto si eres cocinillas como si estás iniciándote en temas culinarios, quien más y quien menos todos hemos tenido nuestras dudas a la hora de escoger la carne para cada plato. En Doña Vaca os damos unas breves pautas para ayudaros a elegir bien.

Filete a la plancha

Este es de los platos fáciles de preparar. Si escogemos piezas como el solomillo o el lomo, saldrán tiernos seguro. Si la economía está un poco más ajustada, podemos optar por la cadera y la babilla, resultan también tiernos. Otra alternativa será la contra (ojo con dejarla seca, porque tiene poca grasa) y la culata, que queda tierna pero con una peor presentación visual.

Carne frita

Si queremos asegurarnos de que la carne quedará tierna al pasarla por la sartén, puede ser recomendable hacerle un rebozado o empanado, que hará que las piezas “más feas” queden deliciosas. Pueden valernos la aguja, tapa, tapilla, el rabillo de cadera y la culata, ¡os sorprenderán los resultados!

Carne al horno

Subimos un poco la complicación. Aquí se admiten muchas posibilidades, como el lomo, el rabillo de cadera, el redondo, el solomillo y el pez. Cuidado con el solomillo, porque es bastante magro y puede quedar seco si se cocina en exceso, cosa que sería una lástima.

A la rica barbacoa

Además de las hamburguesas, chorizos, pinchos y otros preparados similares, podemos escoger piezas que nos darán resultados deliciosos, como son las costillas, el lomo y el solomillo, los chuletones, el churrasco, la entraña y el vacío. Recordad que es mejor una cocción media y volver a pasarlo si queda crudo antes que dejar la carne como una suela de zapato.

Guisos y estofados

Es decir estas palabras y pensar en nuestras madres y abuelas, ¿verdad? Lo ideal es optar por carnes con mucho tejido conjuntivo, que al cocinarse quedarán gelatinosas y tiernas. Una apuesta segura es el morcillo, aunque también podemos triunfar con partes como la falda, las carrilleras, el rabo y el ossobuco. Una cocción lenta y prolongada suele ser el truco para dejar estos platos  “de toma pan y moja”.

Carne rellena

Esto ya es para cocineros  más experimentados, porque la técnica de relleno y bridado de la carne puede ser bastante compleja. Si os atrevéis con ella, escoged piezas como la falda, la aleta o el pez, y emplead una buena dosis de paciencia.

Carne picada

Son varias las piezas que pueden emplearse para carne picada: morcillo, falda, cadera, llana y redondo suelen ser las más comunes. Una buena idea es indicar a tu carnicero para qué la vas a emplear y te recomendará la mejor opción. Puedes mezclar carne más magra con piezas más grasas para aportarle jugosidad.

Escoger la carne en crudo

Si te atreves con el carpaccio o con el steak tartar, el solomillo y el lomo suelen ser las piezas más adecuadas para estos platos, por ser piezas magras y tiernas.

Contadnos con qué plato triunfáis vosotros, estamos deseando conocer vuestras preferencias y si habéis aprendido a escoger la carne para cada plato.