En este artículo, vamos a daros unas pequeñas indicaciones para evitar sorpresas a la hora de comprar buena carne.

Lo primero que aconsejamos a la hora de comprar carne, es que si es posible, compréis en vuestra carnicería de confianza, ya que las grandes superficies tienen la carne ya cortada y envasada y en muchos casos las apariencias engañan y no todo es tan buen producto como quieren vendernos.

Lo segundo es confiar en nuestro carnicero profesional y fijarnos en las etiquetas que lleva la carne, fundamental que lleven inscritas la procedencia de la carne, el distintivo de calidad y muy importante, la trazabilidad de la pieza. Esto nos asegura la calidad de la compra.

Un consejo que os damos, es que siempre hay que advertirle al carnicero sobre el uso que le vamos a dar a la pieza de carne, si es para guisar, freír, asar…

Cada pieza tiene un corte diferente para cada uso y solo el carnicero podrá ofrecernos la pieza que mejor se adapte al uso que le vayamos a dar.

El bistec tiene que ser cortado fino y jugoso, la culata junto al  filete de aguja, son los más tiernos para hacerlos a la plancha.

Si compramos un chuletón tenemos que prestar atención a que tenga suficiente grasa infiltrada, nos asegurará que tenga mucho más sabor la carne.

El color oscuro del chuletón  oscuro, nos indica que el sabor será más fuerte y si tiene un color más claro, un sabor más suave.

El corte de la carne es muy importante para poderla disfrutar en condiciones. La carne tiene fibra muscular y el corte siempre debe ser perpendicular a la fibra, así al degustarla nos parecerá más tierna y jugosa.

En la carne, existen muchos factores que determinarán su calidad así como la alimentación  que ha tenido el animal, su salud y las condiciones en las que haya vivido, influyendo la raza, edad y sexo del animal.

Una cosa a tener en cuenta es que si en el mostrador vemos que la carne pierde jugos, o queda sangre en el plástico de envolver la carne, probablemente no sea una carne muy buena. Tenemos que elegir piezas que se vean enteras y que no gotee sangre.

Otro punto importante es la maduración de la carne. La maduración es el proceso por el que el músculo se convierte en carne.

Los plazos varían en función de la edad de la pieza. En el caso de la ternera lechal o la blanca, la maduración de la carne es de 4 a 7 días, mientras que en el caso del buey y la vaca, la maduración puede alargarse hasta casi los 40 días.

Resumiendo, si queremos comprar buena carne, tenemos que fijarnos en el color, la maduración, la infiltración de grasa y saber qué corte es el más indicado para cada preparación.

En Doña vaca tenemos posiblemente la carne de mejor calidad de la Comunidad de Madrid, servimos a los mejores restaurantes siempre ofreciendo el producto más fresco del momento. Con nosotros la confianza está asegurada.